¿Sabías que estas regresiones del sueño comunes en los bebés siempre están relacionadas con saltos en su desarrollo? Cada vez que aprenden nuevas habilidades y comienzan a comprender mejor el mundo que los rodea, retroceden temporalmente por la noche.

Ya que estamos hablando de los 2 años, ¿Cuáles son los saltos en el desarrollo que influyen en el sueño del niño?

Saltar, trepar, comprender comandos de dos pasos, patear pelotas y juegos que requieren un poco más de concentración (puzzles, armar torres).

Solo imagine todo lo que le está sucediendo a este niño: la memoria se desarrolla aún más, la imaginación comienza a florecer, la independencia aumenta … ¿Resultado?

¡Probemos nuestros límites!

Para algunos niños, aparecen aún más cambios: guardería, un nuevo hermano, dejar el chupete o los pañales.

Entonces, ¿Qué hacer?

* Todavía necesitan dormir. Ahora pueden permanecer despiertos mucho más tiempo y resistir el sueño tanto como sea posible, pero eso no significa que necesiten dormir menos. Por mucho que quieran disfrutar cada minuto de jugar y practicar las nuevas habilidades, es importante que tomen una siesta por la tarde y que la hora de acostarse permanezca constante.

* Si la hora de acostarse es una batalla, tenga en cuenta cuánto tiempo duerme su hijo. Idealmente, debe estar despierto al menos 4 horas, 4 medias o 5 entre la siesta y la hora de acostarse por la noche. Si esta ventana está bien, trata de despertarte temprano de la repetición y asegúrate de que el tiempo transcurrido entre la repetición y la hora de acostarte sea bien productivo. Los niños en esta edad tienen mucha energía y necesitan usarla. Necesitan espacio, jugar al aire libre, correr, saltar.

* Evita que tu hijo experimente muchos desafíos nuevos al mismo tiempo. Por ejemplo, si acaba de nacer un hermanito, evita cambios como dejar el chupete, pañales o cambiarlo de cama durante los primeros 3 meses.

* Comproba si tu hijo ha tenido pesadillas o empieza a sentir miedo en la habitación oscura y pone una luz tenue en su habitación para dormir si es necesario. Ofrezca un peluche para que lo acompañe por la noche si aún no duerme con uno.

* Mi palabra favorita: consistencia. No cambie sus hábitos, no te arriesgues a traer nuevos hábitos que luego contribuyan a grandes batallas antes de dormir. Por difícil que sea ser consistente (a veces parece mucho más fácil quedarse con el niño en la habitación hasta que se duerma o dejarlo mirar televisión en el living hasta que se duerma, por ejemplo), ¡Vale la pena! Cuanto más claros sean los límites, menos luchará encontra ellos.

* Elige las batallas. La hora de dormir es importante, así como la hora de comer. Algunas otras cosas durante el día pueden ser menos importantes y con ellas podemos ser más flexibles.

* Aprovecha la oportunidad de ofrecerle a tu hijo muchas opciones durante el día, o incluso en el ritual para dormir. ¿Preferís cepillarte los dientes primero o ponerte el pijama? ¿Querés un pijama azul o amarillo?

¿Qué mamás ya pasaron por esta etapa y tienen buenos consejos para ofrecer a las que están empezando a lidiar con esta regresión?

Paula Roitman
Pedagoga especializada en el Aprendizaje del Sueño Infantil

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