El objeto de apego (trapito o peluche) ayuda al bebé a relajarse y sentirse seguro. Se apega a este objeto y lo reconoce, lo que lo ayuda a sentirse así.

La Academia Americana de Pediatría recomienda no poner nada en la cuna antes del año de edad, pero muchos pediatras permiten ofrecer algo chiquito a los bebés a partir del momento que empieza la angustia de separación, alrededor de los 6 meses.

Esto no significa que el bebé no va a sufrir con la separación de la mamá o que en momentos de sensibilidad o angustia estará bien apenas con el objeto de apego. El papel de la mamá sigue siendo muy importante para calmar al bebé y proporcionarle la sensación de seguridad.

Pero hay momentos en los cuales el bebé está acostado, jugando, solito. En estos momentos puede beneficiarse de su trapito o peluche. También hay momentos en los cuales la mamá necesita salir, no siempre puede estar presente. En estos momentos, aunque el objeto no sustituya la mamá, lo puede ayudar a sentirse seguro hasta que la mamá vuelva.

Muchas mamás me consultan preocupadas con el hecho de que el bebé no acepta ningún objeto de apego. No se apega a nada, aunque ofrezcan distintas texturas y formas. Está perfecto y no hay que preocuparse o forzarlos a apegarse a un objeto. Hay bebés que no sienten esta necesidad.

Hay niños que empiezan a apegarse a un peluche o trapito más adelante, alrededor del año de edad o incluso después.

Tu hijo tiene algún objeto de apego? A qué edad lo empezó a usar?

Paula Roitman
Pedagoga especializada en el Aprendizaje del Sueño Infantil

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